Sobre la historia natural de la destrucción, de W.G Sebald, en Editorial Anagrama. Durante la Segunda Guerra Mundial, 131 ciudades y pueblos alemanes fueron tomados como objetivo de las bombas de los Aliados, buen número de ellos resultaron arrasados casi por completo. Murieron seiscientos mil civiles alemanes: una cifra que duplica el número de las bajas de guerra sufridas por los americanos. Siete millones y medio de alemanes quedaron sin hogar. El autor se hace una pregunta: ¿por qué este tema ocupa tan escaso espacio en la memoria cultural de Alemania? Y para responderla examina viejas y piadosas interpretaciones y las sustituye por incómodas, pero necesarias, verdades. Anagrama
Toby Litt publica Canciones de los niños muertos, en la Colección Andanzas (Editorial Tusquets). Un verano, a finales de los años setenta, en un lugar perdido de la campiña inglesa, cuatro chavales, Matthew, Paul, Andrew y Peter, fundan lo que ellos denominan «Pandilla» y, como un juego más, se preparan para luchar contra los rusos. Sin embargo, la trágica muerte de Matthew a causa de una meningitis desencadena, en efecto, la guerra, pero ésta no será la que planeaban librar en las calles y en los campos, sino que ahora tendrá lugar en las propias casas de los miembros de «Pandilla», en sus cocinas y sus dormitorios. Tras identificar a los abuelos de Matthew, que estaban a cargo de éste, como el enemigo, la jerarquía del grupo se rompe, y la lucha por el liderazgo libera toda la capacidad de violencia y crueldad de los chicos. Litt compone de esta guisa un fascinante y estremecedor retrato de la primera adolescencia —de los códigos compartidos, las ideas reprimidas y la brutalidad oculta— cuyo terrible desenlace no dejará a nadie indiferente. Tusquets
Cuentos para regalar a personas incorregibles, de Enrique Mariscal, se publica en Aguilar (Alfaguara Argentina). Estos cuentos no pretenden sumar más crueldades a las toneladas que circulan entre las naciones llamadas religiosas y pacíficas, pobladas de inteligentes, que no resuelven sus problemas; de originales, que no se animan a expresar su propio estilo; de sensibles, que nunca salen de la nostalgia; de dioses dormidos, que no despiertan a su propia gloria, y de personas muy queridas, todos, sin excepción, incorregibles, aunque con potencialidades múltiples de realización espiritual. Es una obra concebida para disfrutar y compartir. Se ofrece con delicadeza y compasión a los vivos y a los muertos, autores de las incorregibles obras de la humanidad. Alfaguara Argentina
Patiquines, pavorreales y notables, de Guillermo Morón. Memorias salpicadas de asuntos diarios en la compleja ciudad de Caracas, la misma que algún gobernante considero ingobernable: Los patiquines, pavorreales y notables de Guillermo Morón nos ingenio del lenguaje popular y otros de la creación de un grupo encabezado por prestigiosos intelectuales, nos ilustran aspectos de la vida política, cultural y social de Venezuela, con atención especial a los acontecimientos de la capital. En ciudades y pueblos del interior del país se ha llamado patiquín a los jóvenes atildados, de modales afectados y poco dedicados al estudio o al trabajo. Pavorreal es el término mas para quienes se creen importantes, ricos o simplemente vanidosos. Los verdaderos notables, gente ilustrada y elitesca con acceso al poder, dominaron Caracas desde el Cabildo, especialmente en el siglo XVIII. El libro es múltiple, menciona personajes, historias anécdotas y destaca a los mejores, con el denominador común de la ironía viva, actual de la Caracas y la Venezuela vivida por el autor y su entorno. Planeta Venezuela
A partir de noviembre de 2008 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog
|