genuine chrome hearts canada goose vinterjackor dam canada goose parka black friday windows 7 64 bit activation product key windows 8 enter product key later find out your windows 7 product key

Proscritos La Revista - ALEJANDRO CASONA Proscritosblog ">
ALEJANDRO CASONA,Buero, Sastre,posibilismo,El pájaro pinto, Misiones pedagógicas,Teatro del Pueblo,Retablo jovial, La sirena varada, Prohibido suicidarse en primavera,Los árboles mueren de pie, Luis Navarro
 
principal | equipo | contacto | números anteriores | proscritos.com


Críticas de Libros
Proscritos por el Mundo
El Crítico Criticado
El Escritor Proscrito
Editoriales
Figuras Literarias
Propuestas Escénicas
Teatro de Autor
Textos Dramáticos
Compañías
Tema del Mes
Críticas
Libros
Diálogos de Mujeres
Enlaces del Mes
Comentarios y Filmografía
¿Por qué es un clásico...?
Cuatro ojos ven más que dos
Editorial


Descargar 1er capítulo del libro "Seduciendo a dios"

El blog de Proscritos

 

TEATRO > TEATRO DE AUTOR

ALEJANDRO CASONA



A partir de noviembre de 2008 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog

Alejandro Casona, cuyo verdadero nombre es Alejandro Rodríguez Álvarez –Besullo (Asturias), 1903-Madrid, 1965–, es obviamente un autor bastante conocido. Sin embargo, varias circunstancias han hecho que la relación con nuestra escena sea un tanto singular. Por una parte, su exilio durante la Guerra Civil hace que algunos críticos no lo consideren dentro de la historia del teatro español –opinión legítima, pero a mi juicio un tanto problemática–. Por otra, el hecho de que practicara un teatro poético alejado de la temática política y social que se podría esperar de una autor exiliado provoca que otros críticos también lo rechacen. Esto último sucedió sobre todo a principios de los sesenta, cuando Casona volvió a estrenar en la Península –tras más de dos décadas triunfando en Latinoamérica– y aquí estábamos en pleno auge del teatro social y con la polémica entre Buero y Sastre sobre el posibilismo aún reciente. En esos momentos, el autor asturiano tenía un gran éxito de público, algo que también pudo influir en la opinión negativa de críticos –por otro lado muy entregados a Buero, que también llenaba las salas– como José Monleón o Ricardo Doménech.
No hace falta decir que uno –que está a favor del teatro político y del teatro social pero no lo considera la única vía– opina que esta situación es injusta para un dramaturgo que podría ponerse al mismo nivel que Lorca, Buero o Arrabal. Casona siempre amó el teatro y se preocupó porque los demás lo amaran. Por eso, en su carrera como maestro, inoculó a sus alumnos el veneno del teatro en experiencias como ´El pájaro pinto`. Por eso, también, nada más instaurarse la República se une a las ´Misiones pedagógicas ` y dirige el ´Teatro del Pueblo`, proyecto en la línea de la ´Barraca` de Lorca. Y por eso, además, escribe el Retablo jovial, una serie de recreaciones dramáticas de conocidísimos episodios de tradiciones populares y de obras literarias como El Quijote, El Decamerón y El Conde Lucanor.
Pero, por supuesto, no es por su voluntad pedagógica por lo que se le conoce, sino por sus obras. Sus primeras piezas importantes son La sirena varada –premio Lope de Vega en 1933–, Prohibido suicidarse en primavera y Los árboles mueren de pie, que conforman una trilogía por sus coincidencias estilísticas y temáticas. En ellas, lo fundamental es la idea del escapismo ante al dolor y los problemas, del refugio en la fantasía de la locura para no enfrentarse a la crudeza de la realidad. Hay en estas comedias un aire melancólico y unos personajes agridulces, que provocan ternura y tristeza. En esta trilogía se encuentra la que tal vez es su mejor obra: La sirena varada, que posee un aspecto renovador que hay que tener en cuenta dado el año en que se escribe, con Lorca y Jardiel Poncela transformando el teatro español.
De entre las varias obras que Casona escribió aparte de esta trilogía cabe destacar cuatro, que se pueden reunir en dos grupos. El primero de ellos está influido por la formación pedagógica del autor e incluye Nuestra Natacha y La tercera palabra. El segundo acoge las dos piezas que más se ajustan a la definición de teatro poético, que está presente en toda su producción: La dama del alba y La casa de los siete balcones. Ambas están ambientadas en su Asturias natal, región que posee un halo mágico muy susceptible de ser poetizado. De hecho, La dama del alba, su obra maestra para algunos, es un cuento dramatizado a partir de las leyendas y la mitología astures. La tal dama es la muerte, pero no una muerte desagradable al estilo de El séptimo sello de Bergman, sino una mujer hermosa, dulce, que recala en casa de una familia de aldeanos como peregrina.
Como se puede ver, no hay ninguna conexión con el socialrealismo o con un teatro que busque la reflexión sobre la situación política española de la posguerra. Pero es que, en cuanto a lo social, estas obras son de los años 30 y 40 y el teatro comprometido no llega de una manera firme hasta los 60 –en los 50 sólo lo practicaban los aludidos Buero y Sastre y en los 40 era difícil salir de Alfonso Paso y Adolfo Torrado–. Además, Casona es un autor muy unido a los escenarios y, dado que principalmente escribió para Latinoamérica, no era muy viable hacer un teatro ´contingente`, como él mismo sostiene.
Alejandro Casona siguió siempre su propio camino. Nunca se atuvo a los dictados de las corrientes imperantes ni se apuntó al carro de los autores comerciales o prestigiados por la crítica. Por esta razón, realizó una obra personal y de gran calidad, y de un modo inevitable se aleja del continuum que, a veces forzadamente, se quiere construir con la literatura.
Luis Navarro

A partir de noviembre de 2008 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog