Proscritosblog ">
Mefistófeles, teatro, la prostitución en el teatro,don clorato
 
principal | equipo | contacto | números anteriores | proscritos.com


Críticas de Libros
Da que Pensar...
Rara Avis
Textos Dramáticos
Teatro de Autor
Críticas
Recomendaciones Proscritas
Libro
Enlaces del Mes
La prostitución In Utero
La Prostitución en la Literatura
La Prostitución en el Teatro
La Prostitución en el Cine
Proscritos por el mundo


Descargar 1er capítulo del libro "Seduciendo a dios"

El blog de Proscritos

 

MONOGRÁFICO > LA PROSTITUCIÓN EN EL TEATRO

Mefistófeles se va de putas
por Don Clorato



A partir del año 2009 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog

El teatro está lleno de putas, chaperos y demás gentes que mercadean consigo mismas. No me refiero, Dios me libre, ni a los profesionales de la escena ni por supuesto al público. Hablo, claro está, de la gran cantidad de personajes que se han prostituido entre las páginas de un libreto o los decorados de un montaje. Tenemos putas destacadas en Sartre, Genet o nuestro querido Mihura, que les daba un punto tierno que las hacía inolvidables; putos más o menos disimulados también aparecen en unos cuantos dramas y comedias, en su mayor parte modernos; hay obras con apariciones estelares de meretrices, tal es el caso de la Germania de Heiner Müller o las Luces de Bohemia de Valle-Inclán; y también hay mucha prostitución menos carnal, más simbólica o metafórica. En este último apartado vamos a destacar el personaje de Fausto hecho universal por Goethe, pues además de ser uno de los grandes caracteres del teatro de todos los tiempos, se constituye en emblema máximo del comercio moral.

Fausto es la gran tragedia sobre la lucha entre la razón y la pasión. Su protagonista piensa, pero no vive, y quiere vivir. El diablo, que como su antagonista divino lo sabe todo y anda en tratos con los elementos más dionisíacos de la vida terrena, conoce la angustia de Fausto y le tienta con los mayores placeres a cambio de su alma y su libertad tras la muerte. El hombre acepta, frustrado por la inutilidad de todo conocimiento cultural, y se entrega a un viaje tenebroso y desenfrenado que, según parece, no le compensa. ¿Qué resuelve entonces Goethe en esa dicotomía entre razón y pasión? Júzguenlo ustedes mismos leyéndolo.

Este clásico escrito a principios del siglo XIX ofrece un romanticismo de lo más Sturm und Drang; es decir, un romanticismo arrebatado en el que las acciones se desencadenan con la fuerza de los elementos y en el que el amor es sufrimiento e incomprensión. El ambiente que rodea al conflicto está pintado magníficamente, a pesar de que no hay acotaciones, y es el marco perfecto para lo que sucede en el texto, un descenso a los abismos de la moral y una lucha que se produce en el interior del ser humano, pero que le supera. El tema no es baladí y su resolución dramática es genial.

El Fausto de Goethe es prostitución de alto nivel… intelectual.

A partir del año 2009 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog