|
Muchas son las diferencias entre los dos libros que he escogido este mes.
Mientras que Maupassant construye un relato magistral en torno a la figura de una prostituta que ha de compartir viaje con gente ´respetable` en tiempos de guerra, Millet hace un viaje hacia el interior en sus memorias sexuales y su obra no se puede calificar ni de novela ni de relato, sino más bien de autobiografía que tiene cierto propósito divulgativo. Y sin embargo los dos autores relacionan el sexo con la libertad, aunque dos libertades bien diferentes.
Maupassant nos cuenta, pasado la sorpresa y el escándalo que supone descubrir la presencia de Bola de Sebo en el carruaje: Pero pronto se reanudó la conversación entre las tres señoras, a quienes la presencia de la chica había vuelto súbitamente amigas, casi íntimas. Tenían que formar, les parecía, como un haz con sus dignidades de esposas ante aquella vendida sin vergüenza; pues el amor legal mira siempre por encima del hombro a su colega libre.
La protagonista de Bola de sebo es una mujer que se acuesta con los hombres a cambio de dinero, una mujer a la que no debería importarle el color del uniforme del soldado que solicita sus servicios para permitirles continuar viaje, y sin embargo, Bola de Sebo, acostumbrada a hombres mucho peores que el prusiano, pero se niega a acceder a sus deseos por un acto de patriotismo. Bola de Sebo es una mujer que sabe que el sexo es un botín de guerra y está dispuesta a negárselo al enemigo lo que la ennoblece frente a las personas de orden, que le exigen que haga un sacrificio por los demás. Bola de Sebo reclama el derecho de ser libre de elegir a quien se entrega.
Sin embargo, Catherine M. es una mujer que vive el sexo como un imperativo, una mujer que se acuesta con todos los hombres que se lo propongan, sin pedir nada a cambio: ...Me siento más como un conductor que no debe salirse de los raíles que como una guía que sabe dónde se encuentra el puerto. (...)Mi libertad no era de las que se ejercen al albur de las circunstancias de la vida, sino la que se expresa de forma contundente, en la aceptación de un destino al que te entregas sin reservas: ¡como una religiosa que profesa sus votos!(...) Me había entregado a uno de ellos porque, atraída a su casa con el pretexto de una traducción que revisar (siempre en esos pequeños apartamentos recluidos de Saint-Germain-des-Prés), se había quejado de que, como yo me acostaba con todo el mundo, sería una verdadera putada por mi parte no acostarme también con él).
A las obras de estos dos autores les separa más de un siglo de diferencia en el tiempo, Maupassant es hombre, Millet es mujer; Bola de Sebo es una mujer que vive en una sociedad puritana e hipócrita y Catherine M. vive en una sociedad lo suficientemente abierta como para que alguien pueda publicar un libro repleto de felaciones, miembros erectos y agujeros prometedores.
Maupassant es escritor de historias, un maestro de la construcción de ambientes, personajes y situaciones. En ningún momento habla de sexo ni necesita hacerlo. Millet ha tenido la valentía de escribir un libro que podrá hacer que mucha gente comience a mirarla de manera diferente. Millet no se detiene en los personajes, el sexo es el único protagonista de su historia y Catherine sólo un recipiente visitado por diferentes vergas que en la mayoría de los casos ni siquiera tienen rostro. El relato de Maupassant es no sólo una crítica hacia la hipocresía, sino una denuncia social y política; el texto de Millet aborda temas difíciles con una mezcla de lenguaje vulgar utilizado a propósito para restar romanticismo al asunto y expresiones que revelan que la autora tiene capacidad e intención de profundizar en el asunto.
Y mi pregunta es ¿qué habría hecho Catherine M. en el lugar de Bola de Sebo?
A partir del año 2009 puedes seguir leyéndonos en Proscritosblog
|